+++ He pasado cuatro días en Puerto Banús sin parar un minuto. Juegos de mesa, talleres de cuerdas, conferencias sobre el tiempo y el espacio, torneos de ajedrez, un buffet interminable y la mejor de las compañias han logrado que no parase de sonreir desde el minuto uno, en el que la pregunta “Y qué hago yo en Málaga el viernes si no tengo hotel hasta el sábado?” fué respondida quemando Granada convenientemente, hasta lograr que el camarero del último bar nos enseñase el culo por aclamación popular.
Posteriormente, el Meliá de Puerto Banús se travistió de Ceulaj en invierno, hasta que dejamos de dar besos y abrazos y nos metimos en el jacuzzi a sufrir convenientemente, para constatar después que los bares de ese pueblo son simplemente infames: lo único que puedes hacer en ellos es no parar de beber hasta que dejes de pensar en lo mala que es la música, lo altísima que está y lo mucho que te aburres sin poder charlar de nada. Al menos, no nos atracaron por dos copas.
De forma que nos dedicamos a jugar, jugar, jugar y no parar de jugar. Tocaba concierto pelafustán y posterior torneo de ajedrez, pero antes de la cena un ratito de jacuzzi. Y la vida se puso como para no morirse
El resto de las jornadas se construyeron mediante un curso de bondage, otro de danza oriental, juegos, conferencias y más juegos. Estos cinco días me han dejado tan buen sabor de boca que ni siquiera me dolió perder (también) el AVE de vuelta, ya que a cambio pude disfrutar de la maravillosa biblioteca de Santiago (másdedosmillibrosdematemáticasyfísicasolamenteensudespacho!!) y de la generosidad de tres personas que me remolcaron respectivamente desde Málaga a Toledo y desde allí a mi propia cama.
Este viernes tengo una cita y, pase lo que pase, no tengo intención de perderme una sola RAM en lo que me queda por delante. Gracias a todos por tantos buenos ratos, he disfrutado como si aún llevase coletas.
+++ La sal en el dulce consistió en un susto enorme en forma de llamada telefónica a toro pasado, donde fuí informada de que una de las personas que más quiero en este mundo acaba de superar una enfermedad grave, pero un familiar directo suyo parece que no tiene esperanza. Ahora que he visto a mi amigo en persona, respiro más tranquila y me llega de nuevo la camisa al cuerpo, pero si no llega a ser por el cariño y el apoyo de un visitante cada vez menos accidental que amueblaba en ese momento mi salón, esa noticia hubiera logrado convertir un lunes flamante en un perfecto despojo.
Gracias de nuevo, maravilla: sin tu ayuda hubiera temblado mucho más.
+++ En otro orden de cosas, nos hemos quedado sin BIBO II y sin Mosca Party a causa de contratiempos variados. El cierre del Palacete, el agónico traspaso del BiClub, los malintencionados incidentes que han afectado al Dark Sabbath y las inoportunas obras del Garaje han dejado el panorama golfo en un estado de desolación total.
También me he perdido la Nuit Demonia de París por falta de efectivo, pero lo que no me pierdo es la cita con Sociedad Cerrada en Nochevieja, este año menos que ninguno.
Y para ir calentando motores, el 29 de Diciembre seré de nuevo Peterfan.
Fies-ta-zo!!
+++ Didgewind llegó a Madrid y me obsequió con un masaje utilizando su didgeridoo que me dejó en un estado de relajación integral y absoluto. Nunca me he creído esos rollos del karma y las energías, pero es de recibo admitir en voz alta que las cosas a veces funcionan aunque no sepa por qué, y lo hago ahora. Los masajes que hace Didge te dejan babeando. Literalmente.
Si os interesa, él los ofrece gratis o a cambio de donaciones voluntarias.
+++ En el mes de Septiembre dí un giro radical a la actitud con la que encaraba algunas facetas de mis cadadías, y creo que empiezo a recolectar algunos frutos. Sé que se avecinan cambios, lo huelo en el aire, y entre ayer y hoy he podido atisbar algunos de los que vendrán pero aún quedan sorpresas por descubrir.
Como andar con los dedos de los pies cruzados es dificilísimo, Cojonudología rulez.