Me duele el cuerpo. Sé que es una de las consecuencias de la tristeza, pero me duele sordamente, sin que pueda identificar cuál es exactamente el origen de la molestia. Supongo que pasará, pero la incertidumbre de la duración de este malestar me desazona.
Ayer hablé con un amigo que, sorprendentemente, pasa por una situación idéntica a la mía. Creía ingenuamente encontrarme en un caso aislado, pero no es así. Lo siento enormemente por ti, corazón, como ya te dije ayer, sé de sobra el tormento por el que estás pasando, y no lo hubiera querido para ti. Para mi, tampoco.
He aquí una breve crónica de sucesos encadenados: Incomprensión. Abuso sordo. Desvío de responsabilidades. Negligencia. Pequeños delitos que duelen, difíciles de detectar. Negación de la realidad. Dolor. Auto engaño. Pasividad ante el sufrimiento ajeno. Alarde de incapacidad para ocuparse de los problemas ajenos. Frustración. Amargura. Palabras que duelen. Rabia.
Sobre todo, rabia. También hay decepción.
No eres para mi, pero estoy enganchada a la idea que me forjé de nuestras posibilidades y, aunque sé que es un error, aguardo las dos horas que quedan por delante como si fueran a solucionar algo. Si realmente se resuelve, será una solución parcial y efímera. Es un error, pero todo en mi me empuja a cometerlo. Ni siquiera me lo reprocho, es más fuerte que yo. Nunca he soportado la angustia.
Esta tarde cosecharé la que espero será la última decepción de una larga lista, y después seguiré mi camino. En lo sucesivo, deberé cambiar algunos patrones de mi comportamiento, para dejar de repetir siempre el mismo error. Creo que un terapeuta podrá ayudarme. Tal vez no lo haga, y siga estrellándome una y otra vez. No creo que lo soporte mucho tiempo.
Nunca pensé que dejaría de apetecerme vivir la estupenda vida que me he construído, pero así es. La tolero sin emoción. Me faltan ganas.
Y aún así, alimento una pequeña esperanza de que esta tarde ocurra un milagro, aunque todo me grita que los milagros no existen y que, aunque ocurra, no me lo creeré.
Bonita situación de mierda.