“La creencia de que un zombi cósmico judío que es su propio padre puede hacer que vivas eternamente si te comes su carne simbólicamente y telepáticamente le dices que aceptas que él sea tu maestro, ya que él puede eliminar una fuerza diabólica de tu alma que está presente en la humanidad porque una mujer-costilla fue convencida por una serpiente parlante para comer de un árbol mágico…. si, tiene perfecto sentido.”
Emilio Calatayud Pérez es un campechano Juez de Menores de Granada. Con un verbo demoledor, este padre de familia da una lección magistral sobre lo que implica tener hijos. No dejéis de verlos, merecen la pena.
Con ver la primera parte os haréis a la idea:
… pero me juego mi sujetador de encaje (que es lo más sagrado que tengo en este mundo) a que querréis ver la segunda.
Tras doce días en el paraíso, tengo millones de maravillas que contar, pero no me resisto a enlazar este vídeo.
Es conciso, certero, demoledor. Explica de maravilla lo sencillo que es despedazar tu propia vida en apenas cinco minutos, el desamparo, la miseria. Desde fuera, es ridículo e incomprensible, es difícil meterse en la piel de una persona sin defensas. El vídeo no explica el desprecio de tí misma que cosechas, la certeza de que todo es culpa tuya, de que debiste ser más fuerte, ni la impotencia para encontrar el modo de evitarlo.
No son locas, no se lo han ganado a pulso, no les gusta sufrir lo que sufren. No es trivial evitar que te manipulen así. Estas situaciones vienen acompañadas de un proceso previo de desgaste y de anulación de la propia voluntad que impiden a la víctima reaccionar de ningún otro modo. Están rotas por dentro.
Pero a veces, las cosas cambian. Parece imposible, sé que resulta increíble pero, a veces, pasa.
Me voy a bailar un ratito sobre la tumba de mis fantasmas muertos y enterrados bajo incontables capas de polvo y olvido, mientras dejo enlazado este ramillete de verdades como puños, para que conste.