Archivos para Diciembre 2007

27
Dic
07

Go ahead, so

Este año pasare el fin de fiesta en Montpellier Aún pego botes por el pasillo de la alegría que me entró cuando Hermes me confirmó que si, membrilla, que te vengas.

En esa ciudad me reinventé a mi misma en un esfuerzo desesperado por desprenderme de una piel que me asfixió durante quince años. Creo que esta vez no será difícil volver renovada, siendo la tarea comparativamente mucho mas sencilla.

Os dejo aqui el catalogo de Majid Esfeyni, mas conocido como Magic por los que pensamos que el mundo es un lugar mucho mas apetecible con él dentro. Me pienso tomar un café y diez mil cañas con él, mientras disfruto del lujo de su compañia.

Me quiero arreglar. También quiero reparar los destrozos que he creado a mi paso.

Durante estos meses de zozobra he tenido descuidados e incluso he abusado inconscientemente del apoyo de algunas personas a las que no debo olvidar ni putear alegremente. Ahora tengo sensación de vértigo y mucho propósito de enmienda. Se admiten peticiones, protestas y puntualizaciones que me ayuden a confeccionar una lista exhaustiva.

And now… go ahead, so.

24
Dic
07

Christmas blues

“La Navidad se interpreta siempre en principio como sinónimo de felicidad, de entrañables reuniones familiares plagadas de parabienes, de intercambio de regalos, de fiestas de amigos, etcétera. Pero la realidad puede ser bien distinta para muchas personas, que no ven en estas fechas más que un motivo para la tristeza y la melancolía. Son las víctimas de la llamada erróneamente depresión navideña, también conocida en otros países como depresión blanca, o Christmas Blues.” (te conviene seguir leyendo aqui)

Los trastornos mentales de cualquier tipo son una putada para quien los sufre y para quien los soporta. Más aún cuando no son reconocibles a simple vista, como un sarampión. Se convierten en caldo de cultivo para el autoengaño, la autocompasión y la amargura.

Menos mal que en esta vida todo, hasta las navidades, tiene un final a la vista.

22
Dic
07

Dadme una pared

Si mereciese la pena evaluar la vida en bloques anuales

(añonuevovidanueva, si logras sobrevivir a la vorágine de felicidad navideña y al consumismo desaforado, pero esa es otra historia y debe dar carnaza para otro post o quedarse calladita en el limbo de las cosas insinuadas y no dichas)

podría concluir sin temor a equivocarme que el dosmilsiete ha sido, simplemente, un bonito paquete de desastres con flamante lazo rojo y apestoso olor a mala digestión en cuanto deshacías el nudito.

Enfermedades, disgustos, desgracias, casualidades terribles, incomprensión, malas noticias. El perfecto prototipo de etapa de mierda de duración anual, tanto para mí como para un gran número de aquellos a los que quiero.

Me apetece enviar a mi gente una caricia, reconfortarles de algún modo, arrancarles una sonrisa, pero son muchos, están demasiado dispersos como para quedar de golpe con ellos, y no me apetece sumarme al carro de los mensajitos de móvil o los correos masivos, deseando con más o menos salero que la felicidad plena y la paz intrínseca se instalen inmediatamente en sus vidas.

De forma que se me ha ocurrido una idea: buscar una pared cualquiera, coger carrerilla desde lejos y estamparle la palma de la mano.

Cortesía inconsciente de MiCockRingNoMeDejaPensar

Sin bajar la mano, haré una lista de todo lo que ha ido mal este año, de las personas a las que quiero y que están cansadas, deprimidas, preocupadas o tristes. Me acordaré del coche de Claudia y de la ansiedad de Dora; de las dudas de Bea, de la tristeza serena de Kike, de la decepción arrasada de Elena y del inmenso dolor del mono. De ese, sobre todo. También pensaré en la constancia y la fé de Mundi, en la valentía desesperada de Ear, en la luz que empieza a brillar poquito a poco en los ojos de Pavek, de Rasca y de Pica, y sonreiré un poco.

Han sido muchos, demasiados, y tardaré un ratito en enumerar a tantos como se han caído de culo a lo largo de este año: a los que aún no se han levantado y a los que ya caminan poco a poco, vacilantes y asustados aún pero ya en marcha; recordaré tantas y tantas situaciones en las que hubiera querido estar, en las que deseé tener fuerzas para intervenir, para calzarle dos hostias con la mano abierta a quien les estuviera haciendo daño y gritarle a la cara: los míos no se tocan. Hijoputa.

De forma que, cuando acabe, haré lo único que está en mi mano hoy por hoy para salvarles. Mirar para atrás y gritar bien alto:

Por mi, por todos mis compañeros y, por mi, primero.

Os quiero y os necesito mucho, estupendos.

20
Dic
07

Niveles de hijoputez

Os planteo aqui un dilema moral para pensar un rato.

A continuación, mi opinión, sin el menor ánimo proselitista.

El fotógrafo de los patitos, si no trató de sacar después a los que se cayeron por la alcantarilla, debería plantearse un trasplante de corazón. Desconozco si sufre dolencias cardíacas, pero el que late en su pecho no siente. También le deseo alguna que otra pesadilla cuajada de patitos agonizantes, por mamón.

El fotógrafo de la niña moribunda, me asombra por su frialdad. No mirar donde no quieres, para no tener que implicarte, es cobarde, y el común de los mortales civilizados (por llamarnos algo) pecamos entre otras muchas cosas de despreocupados e insolidarios. Lo que no vemos, no existe. Sin embargo, hay que tenerlos cuadraos para ver cómo alguien muere de hambre frente a ti, y frotarte las manos pensando en la estupenda caja que vas a hacer con el asunto. Hay que estar hecho de cartón piedra por dentro para no tratar de evitar el sufrimiento que no puedes evitar ver.

Y al que me cuente alguna milonga sobre si en el fondo somos animales o dejamos de serlo, o sobre si los sentimientos humanitarios son una cortina hipócrita para cubrir nuestro verdadero nivel de hijoputez… pues pobrecita su familia que le tiene que aguantar.

Las cosas que están mal, están mal y punto. Y a los demagogos, por mi, les pueden ir dando.

18
Dic
07

Eso es bueno

Vía La decadencia del ingenio, encuentro, leo, corto y pego este diálogo:

“A: ¿En qué trabajas?
B: Pues voy a una oficina, tomo nota de algunas palabras sueltas que oigo en conversaciones ajenas y leo en mails que me envían, y luego las voy usando en frases propias que digo o escribo, procurando que tengan sentido. Claro que no siempre funciona.
A: Oh, yo hago más o menos lo mismo.
B: Sí. Es un sector amplio.
A: Y con futuro.
B: Tiene muchas posibilidades. Lo malo es que hay mucha faena.
A: Muchas horas, sí.
B: Y mucha tensión. El otro día me despisté y usé las palabras balance, cuadrar y sinergia en la misma frase. Por suerte, nadie se dio cuenta, aunque creo que hubo uno que me miró raro.
A: Yo tuve que dejar mi anterior trabajo porque me descubrieron. Una mañana vino una compañera cargada con unos papeles que yo le había preparado. Quería preguntarme unas cosas que no tenía claras.
B: Joder, ¿y qué hiciste?
A: Le di dos besos, corrí a por una caja, metí mis cosas, bajé a la panadería, compré unas pastitas y me despedí de todo el mundo.
B: ¿Dimitiste?
A: ¡Ah! Esa es la palabra que estaba buscando. Dimitir. Llevo tres años intentando saber qué hice. Pues eso, dimití. Sólo era cuestión de tiempo que aquella chica se diera cuenta de que aquellos papeles eran inventados, y en el expediente queda mejor un cese voluntario que un despido.
B: Claro. A no ser que…
A: ¿Que qué?
B: Que esa chica también estuviera disimulando. Queda muy bien hacer preguntas para disimular. Y tiene la ventaja de que no hace falta escuchar las respuestas.
A: ¿Tú crees que ella…?
B: ¿Le dejaste preguntarte algo?
A: No… Maldita sea.”

Siempre lo sospeché, pero me creía paranóica o cínica en exceso. Veo que, o no soy la única cínica, o hay mucha más paranoia suelta de la que pensaba, o simplemente estaba en lo cierto.

No sé qué prefiero.

17
Dic
07

La frase adecuada

No me resisto a dejaros aquí un chiste que acabo de recibir y, tópicos aparte, me ha encantado.

” Luis se despierta en casa con un tremendo dolor de cabeza.

Se esfuerza en abrir los ojos, y lo primero que ve es un par de aspirinas y un vaso de agua en la mesita de noche.

Se sienta y ve su ropa toda bien limpia y planchada frente a él, mira a su alrededor y ve que en la habitación todo está limpio y en perfecto orden.

Tras levantarse, comprueba que resto de la casa está igual. Coge las aspirinas y ve una nota sobre la mesa:

Cariño, el desayuno está en la cocina.
Salí temprano para hacer unas compras.
Te quiero.

Así que va a la cocina y, como no, encuentra el desayuno listo y el periódico del día. Su hijo también está en la mesa, desayunando.

Luis le pregunta:

– Niño, ¿que pasó ayer por la noche?

Su hijo le contesta:

- Bien, pues volviste después de las cuatro de la madrugada, borracho como una cuba, meado, cagado e insultando a todos. Rompiste tres sillas, le pegaste un puñetazo al cuadro de los abuelos, vomitaste en el pasillo y te pusiste un ojo morado cuando te diste la gran hostia contra la puerta del cuarto de baño.

Confundido, Luis pregunta:

-¿Y como es que todo esta tan limpio y ordenado, y el desayuno esperándome en la mesa?

Su hijo le contesta:

-Ahhh, eso…!! Mamá te arrastró hacia el dormitorio, y cuando intentó quitarte los pantalones, tú gritaste:

¡¡¡QUIETAAAAAAAAAAAA PEDAZO DE PUTA, QUE ESTOY CASADO!!!

Conclusiones:

Una resaca autoinducida – 100 EUR
Mobiliario roto – 2000 EUR
Desayuno – 20EUR
Decir la frase adecuada… NO TIENE PRECIO!!!”

17
Dic
07

Oído cocina, su señoría

Vía Peluche encuentro, leo, corto, pego y enlazo lo siguiente:

“Siempre me ha llamado la atención el éxito de las relaciones virtuales. De unos años para acá, el mundo ha empezado a poblarse de parejas sin rostro, gente que escribe a deshoras, que se cuentan las más íntimas de las mentiras, y que muestra su lado más oscuro -que es casi siempre el más apetecible- a través de la pantalla de un ordenador.”

Solo puedo añadir al respecto que, cuando esas relaciones virtuales se concretan en persona, es cuando nos damos cuenta del saco de condicionantes que acarrea la definición de nuestra vida social.

Algunos ejemplos que ilustran lo anterior aqui o aqui.

Los clichés, los tópicos y los prejuicios (en su sentido literal de juicio previo) son esa herramienta de filtrado de la que todos nos quejamos y que todos utilizamos por igual. Si hubieran dado un céntimo cada vez que he escuchado a alguien definirse como libre de prejuicios, detestar los prejuicios en voz alta o censurar al prójimo (concreto o abstracto) por estar lleno de prejuicios, a estas alturas mi asesor financiero me traería voluntariamente el desayuno a la cama cada mañana.

Todos los usamos. Los negros son, los catalanes son, las mujeres son, los curas son. Ese tío tiene pinta de. Los niños son así, no hace falta concretar más. La vida es así, también.

La parte positiva de su uso consiste en el filtrado previo de un exceso de opciones. Los expertos en recursos humanos, y quienes habitualmente vayan a ligar a cualquier discoteca, entenderán perfectamente de qué hablo. La parte negativa consiste en la pérdida de candidatos adecuados para el uso deseado (ocupar un puesto, echarte un polvo, sacarte de cañas) cuando el juicio previo realizado resulta incorrecto. Es labor de cada uno afinar todo lo posible el veredicto, por la cuenta que nos trae, y allá cada cual con sus objetivos.

Considero que la única forma de mantenerse a salvo de la parte negativa de los prejuicios es repetir una y otra vez la evaluación, a medida que obtenemos datos nuevos. Cuando un veredicto perdura demasiado en el tiempo -y a criterio de cada cual, insisto, queda la definición concreta de ese adverbio- es cuando podemos comenzar a confiar en su fiabilidad con ciertas garantías.

Y las reclamaciones sobre los márgenes de error, al maestro armero.

13
Dic
07

Injusticias

Mierda. Mierda y más mierda.

Más información, aqui.

Ánimo, maestro. La ciencia sigue avanzando y tal vez llegue a tiempo.

En cualquier caso, vaya por usted el ingenuo homenaje a su talento que realicé cada vez que robé sus libros en cualquier hipermercado.

09
Dic
07

To get the hang of it

tranquillo.


1. m. Hábito especial que se logra a fuerza de repetición y con el que se consigue realizar más fácilmente un trabajo. Encontrar, coger el tranquillo.


2. m. Alb., And. y Ar. tranco (umbral de la puerta).



Cada vez nos tienen más caladas. También podría decir que cada vez nos ven venir de más lejos. Es como decir que cada vez nos van pillando más el truco, o las vueltas, que es lo mismo.

Aquí os enlazo un breve resumen, que aclara el batiburrillo anterior.

Siempre me he cachondeado de estas cosas y, sin embargo, leyendo esa pequeña lista me he sentido muy reflejada. Cuestión genética no es, desde luego. Costumbrista, tal vez?

No sé, no sé…

07
Dic
07

Seremos legión

A la vejez, viruelas: he comenzado a jugar a un juego de rol, en la mejor de las compañías y bajo la dirección de una avalancha de talento.

Soy afortunada, si. Y vosotros no, por cierto. Qué lástima me dáis por ello.

Para poder participar, he tenido que crear un personaje en el que me encarnaré durante las próximas sesiones: en mi imaginación, cambiaré de aspecto, modificaré mi comportamiento y alteraré mis reacciones. Este es el aspecto que he elegido para mi personaje.

foto robada por todo el morro en la web oficial de Dita von Teese


Ayer redacté mi personaje, comencé el juego y fuí abrazada o convertida en vampiro. Mañana seguiremos con la aventura: otras cinco horas de inventar, imaginar, sufrir, pensar, sorprenderme y darle al coco.

Pero si a todo esto, que ya de por si tiene una pinta estupenda, le sumas el hecho de que tras tanto colmillo y tanta sed de sangre, lo que ocurrirá mañana es que alrededor de la mesa de mi salón se sentarán personas estupendas, dispuestas a compartir conmigo un buen rato y a disfrutar de la hospitalidad que pueda ofrecerles… eso son ya palabras mayores.

Perderme yo algo así? Antes me arranco el pirsin.