
Tras mucho tiempo escondido en un cajón, he recuperado mi iPod. Me ha costado sudar tinta volver a ponerlo operativo, porque las dificultades se medían por cubos. A saber:
- Error gordo de formato por usarlo sin condón como pendrive en ordenadores desconocidos.
- Carencia absoluta de música en mi equipo como consecuencia de:
- Compra de nuevo equipo para trabajar.
- Guantazo enorme en equipo antiguo que destroza el teclado.
- Fallo insólito de memoria que corrompe ficheros al azar, ensañándose con los mp3.
- Repertorio de CDs afectados por hongos, a causa de la humedad.
- Disco duro con backup de memoria a 50 km. de mi lugar de residencia.
En esta casa, el cálculo de probabilidades se ve influído demasiado a menudo por la ley de Murphy.
A causa de todo lo anterior, llevo meses escuchando el mismo disco de Macaco en el coche, y poniendo una y otra vez a Everything but the girl cada vez que viene visita a casa. Hace poco me regalaron un disco de promoción de un pseudo triunfito rocanrolero avalado por una productora con pasta (por el bien de vuestra salud mental no adjunto enlace) y tras escucharlo un par de veces como alternativa al tal Macaco, por poco deguello con el canto del cd a un policía municipal que se me puso chulo en un atasco. Modo Berserker puesto de anfetaminas, para entendernos: cuando empecé a especular sobre el puticlub de carretera donde iría a buscar a su madre para contarle lo errático e ilógico del comportamiento de su hijo, su compañero me mandó circular.
De forma que, para prevenir males mayores, he volcado el repertorio del mono en mi equipo y he vuelto a instalar el Pando. Ya tengo a la tal Winehouse del post anterior, a la Guðmundsdóttir, a la Harvey, al señor Harper y a Mr. Cave.
Por cierto, el próximo 20 de Marzo, en El Junco, conciertazo de Africa Gallego, antigua vocalista de Mojo Project. Ahora fusiona flamenco con nu-jazz, sea eso lo que sea. Lo que he escuchado hasta ahora, me sigue encandilando.
Y esto no ha hecho mas que empezar. Tenía más mono de música que de tabaco…
