Escribo desde un ciber café de Higüey, donde he logrado conectar el portátil tras jurarle al responsable que mi antivirus funciona y está actualizado, garantizando así que dejaré su red limpita como una niña de primera comunión. Viendo el estado aparente de los equipos que me rodean, la niña en cuestión debe tener un sospechoso parecido con La Novia de Chucky.
+++ Mi estancia en Punta Cana está siendo un rosario de decepciones. Actualmente estoy repartiendo hojas de reclamaciones y mala hostia a bocajarro a todos los responsables, pero una vez que finalice el proceso firmando con un hierro de marcar reses en el saco escrotal del touroperador que me vendió estas vacaciones -con mi nombre completo y sin abreviaturas- os contaré algunos de los detalles más escabrosos. Lo que no sé es con qué criterio seleccionarlos, teniendo tanta oferta
+++ De momento, aqui y aqui (ojo, están mal programadas. Parad su carga antes de que os redirijan) ofrecen algunos datos útiles sobre el procedimiento a seguir para reclamar a las compañías aéreas. Uno de las más útiles aclara que la Unión Europea impuso hace dos años una nueva normativa para regular las obligaciones de las compañías aéreas con respecto a sus pasajeros, en el Reglamento Comunitario CE 261/2004. Se trata de un conjunto de disposiciones desconocidas para la mayor parte de los viajeros, y que vale la pena tener en cuenta.
+++ No todo son disgustos esta semana: una de mis abuelas está ya mucho mejor y retoza de nuevo en el sillón de su casa a la espera de que en breve me la coma a besos. La semana pasada fué su cumpleaños -87 tacos de almanaque, ahí es ná- de forma que hay que celebrarlo con retroactividad. Atentos a los telediarios.
Mañana más. En breve, en persona. Qué ganas tengo de volver a casa…
