Archivos para Noviembre 2008

28
Nov
08

Desmnemotecnia

Si todo marcha bien, en 30 o 40 años cerramos la Transición. Tampoco es plan de andarse ahora con prisas, entiéndame usted, no vaya a ser que la liemos por el camino y acabemos reabriendo viejas heridas. Porque España, ya sé habrá dado cuenta, es hemofílica perdida. Aquí coagulamos a cincuenta años vista, de ahí que todavía nos sangren las fosas, nos sangre ETA y nos sangren los crucifijos en las escuelas. Y de ahí que Rouco invoque el olvido para el perdón de la mitad de los pecados. Su mitad, claro. De un tiempo a esta parte, además, la vanguardia literaria se ha instalado en la literatura histórica aportando un nuevo -ismo al asunto: el revisionismo. Se trata de una corriente posmoderna según la cual el golpe de Estado no fue tal golpe, sino un restablecimiento del natural orden de las cosas. Ríase usted de Duchamp y  su urinario. Aquí los vanguardistas se mean directamente en los libros de Historia.
La Transición, dicen sus protagonistas, se hizo perfectamente bien; se hizo, matizan acto seguido, tan bien como pudo hacerse. Porque, si se fija usted, en esta España tan moderna y plural, tan paritaria y cívica, sigue habiendo ministros franquistas con despacho, fascistas predilectos y avenidas de José Antonio. En este país donde sangrarnos mutuamente, el pasado sigue siendo deporte nacional y el cinismo es la única burbuja que nunca pincha.

Quizá lo que necesitemos sea una regla nemotécnica para tener la memoria siempre engrasada. Bastaría, por ejemplo, con asociar político de gafas ahumadas con hijoputa.

El problema es que la memoria, ya se sabe, es algo totalmente subjetivo. Tan subjetivo como decir que la Transición acabó en 1978. Tan subjetivo, fíjese qué cosa, como la Historia. Gran país, joder. Gran país.

———————

Desde hoy por la tarde en adelante voy a estar muy ocupada tratando de localizar a José A. Pérez (autor de Mimesacojea.com) para pedirle matrimonio intelectual. Si finalmente él prefiere que seamos pareja de hecho, novios formales, amigos con derecho a roce, rollito esporádico, amantes a salto de mata o vecinos puerta con puerta, tendré que acceder sin pelearme. Con lo que no pienso tragar, es con la separación de bienes: yo quiero respirarme a ese tipo hasta dejarlo en los huesos.

Mientras le ubico, formalizamos el compromiso y comenzamos a hacer algo de vida social, podéis leerle en su blog o bien en la nueva columna que desde ahora escribirá en el diario Público.

26
Nov
08

jornadas BDSM 48/7

A casi nadie se le escapa a estas alturas que últimamente me intereso por la vertiente estética del BDSM y sus ramificaciones más comunes, tales como Bondage, Spanking o Fetichismo. Conceptos como palabra de seguridad, siglas tales como SSC o RACSA y esquemas como la poliarmonía (derivado del poliamor), han irrumpido en mi vocabulario y en mis conversaciones aderezados con una gran carga de curiosidad propia y ajena.

He tenido mucha suerte de contar desde el principio con el apoyo de UHL, que me proporcionó acceso a parte de su red social de amigos y conocidos con la generosidad que le caracteriza, y rebotando de un lado a otro he podido relacionarme con personas cuyo punto de vista sobre el erotismo, la sexualidad y su gestión emocional han puesto patas arriba los esquemas que me habían acompañado hasta entonces. No puedo alegrarme más.

Porque el BDSM no es solo una tía envuelta en cuero con una fusta. Hay muchas más cosas, relacionadas directa o indirectamente con poner cinco kilos de Amonal en algunos esquemas clásicos de comportamiento: de los gustos de cada cual, de su voluntad de fantasear o incluso practicar depende el rendimiento personal que se obtenga.

Sin embargo, mis conocidos me plantean preguntas, las mismas para las que busqué respuestas en su momento, pero enfocadas desde una actitud desconfiada: dicen que “el sadomaso” y esas cosas son de raritos, pero tú pareces una tía normal. O algo. Tírame por tierra los prejuicios, porque tengo curiosidad pero no me atrevo a investigar yo sola. Qué puedo esperar de algo así? Es humillante, incómodo, desagradable? No me harán nada que yo no quiera? Si me siento incómoda o me asusto, me puedo ir sin mas en cualquier momento? Pongo este párrafo en femenino porque las más curiosas, las más interesadas con diferencia, son siempre chicas: bajo sus preguntas se lee fácilmente el deseo de encontrar respuesta a su curiosidad en un ambiente amigo.

Por tanto, a continuación enlazo el programa de unas jornadas BDSM que tendrán lugar el 13 y 14 de Diciembre en Lavapiés, con el fin de divulgar tanto la vertiente lúdica del BDSM como la cultural y formativa. Habrá exposiciones y proyecciones de varios fotógrafos y artistas, talleres de bondage, performances y muchos eventos más.

Si tenéis curiosidad, es la oportunidad perfecta. Y si no queréis ir solas, dadme un toque: yo iré seguro.

25
Nov
08

El voto de castidad

Dogma 95 es un manifiesto creado en 1995 por los directores daneses Lars von Trier, Thomas Vinterberg, Kristian Levring y Soren Kragh-Jacobsen. Su objetivo es ajustarse a un código estricto en la producción de películas, evitando modificaciones en la post producción y dando predominancia al desarrollo dramático.

Algunas películas Dogma son:

  1. La celebración. Thomas Vinterberg 1998. (Título original “Festen”)
  2. Los idiotas. Lars von Trier 1998. (Título original “Idioterne”)
  3. Mifune. Soren Kragh-Jacobsen 1999. (Título original “Mifunes Sidste Sang”)
  4. The King is alive. Kristian Levring 2000.
  5. Lovers. Jean Marc Barr 1999. (Título original “Lovers”)

“Los idiotas” no deben ser confundidos con “La cena de los idiotas”, por cierto. Y hay muchas más.

El protocolo Dogma 95, también conocido como El voto de castidad, consiste en una lista de postulados con que el director debía comprometerse desde el inicio del rodaje. Traducidos con cierta mano izquierda, quedan más o menos así:

Juro que me someteré a las reglas siguientes, establecidas y confirmadas como sigue:

  1. El rodaje debe realizarse en exteriores. Accesorios y decorados no pueden ser introducidos (si un accesorio en concreto es necesario para la historia, será preciso elegir uno de los exteriores en los que se encuentre este accesorio).
  2. El sonido no debe ser producido separado de las imágenes y viceversa (no se puede utilizar música, salvo si está presente en la escena en la que se rueda).
  3. La cámara debe sostenerse en la mano. Cualquier movimiento -o inmovilidad- conseguido con la mano está autorizado.
  4. La película tiene que ser en color. La iluminación especial no es aceptada (si hay poca luz, la escena debe ser cortada, o bien se puede montar sólo una luz sobre la cámara).
  5. Los trucajes y filtros están prohibidos.
  6. La película no debe contener ninguna acción superficial (muertos, armas, etc. en ningún caso).
  7. Los cambios temporales y geográficos están prohibidos (la película sucede aquí y ahora).
  8. Las películas de género no son válidas.
  9. El formato de la película debe ser en 35 mm.
  10. El director no debe aparecer en los créditos.

Además, juro que como director me abstendré de todo gusto personal. Ya no soy un artista. Juro que me abstendré de crear una obra, porque considero que el instante es mucho más importante que la totalidad. Mi fin supremo será hacer que la verdad salga de mis personajes y del cuadro de la acción. Juro hacer esto por todos los medios posibles y al precio del buen gusto y de todo tipo de consideraciones estéticas.

Así pronuncio mi voto de castidad.

Copenhague, Lunes 12 de marzo de 1995. En nombre de Dogme 95.

De los cuatro directores en cuestión, al que más he seguido es a Lars Von Trier, cuyas películas jamás me han dejado una uña sana (salvo “El jefe de todo esto”, que aún no he conseguido ver. Alguien dispone de un enlace?) aunque llegué con tanto retraso a indagar en este asunto que casi ví las películas en orden cronológico inverso.

“Bailar en la oscuridad” me reconcilió con Ms.Guðmundsdóttir, a quien tenía por una cantante estridente que constantemente rozaba de cerca el histrionismo. Tras disfrutar de los registros que recorre con paso firme durante la película y del acierto de la banda sonora compuesta por ella misma, puse la mula a trabajar y comencé a deleitarme con su trabajo musical. Aún no me he arrepentido.

Con esta película, Lars Von Trier cierra la Trilogía del Corazón de Oro (Rompiendo las olas, Los idiotas y Bailar en la oscuridad) con un musical melodramático diseñado a medida para una actriz novata que llega a bordar un papel pensado para su divismo y su desverguenza. El final de la película es impactante, no os dejará indiferentes.

bailaren

Y para los que se queden con hambre, Dogville. Retrato descarnado de la ruindad humana en torno a una Nicole Kidman sin artificios que ya no volverá a ser nunca una princesa. El toque genial de los decorados se carcajea de Dogma 95.

Que lo disfrutéis a manos llenas.

PD: Mi adorado J: espero con ilusión tus recomendaciones.

22
Nov
08

Tantra

A la mierda, abanico, que es tiempo de brisa.

Y a los agobios, ración de espita.

21
Nov
08

Sin palabras

Leo un breve artículo exento de rigor, que me hace reflexionar por un instante.

El proceso interno de reflexión requiere el uso de palabras. Con un vocabulario escaso, no podemos identificar los matices de nuestras emociones ni ajustar las inferencias de pensamiento. Esto degenera en frustración, en aislamiento. También en superficialidad, si las inquietudes no son ingrediente de nuestro bocata cotidiano.

Para apuntalar parte de la actual crisis de valores de que tanto nos quejamos, tal vez merezca la pena repartir diccionarios por las puertas, en lugar de guías de teléfonos.

21
Nov
08

La espita de la olla

Asumir que estoy debilucha ha tenido una serie de consecuencias simplemente cojonudas, de las que me dí cuenta ayer en un rapto de iluminación. La mejor, la más versátil, la más potente, consiste en disponer de un impulso inmediato para buscar la manera de rebajar presión cada vez que algo amenaza con agobiarme o simplemente provocarme la menor tensión.

Mi anemia tiene su origen en el stress. La tensión provoca stress. La tensión no es bienvenida.

Por tanto, los niveles de auto exigencia se han rebajado a la altura del betún, con el sorprendente resultado de que las cosas sigan marchando como siempre, sin catástrofes que lamentar. No solo no me echan del trabajo, sino que el montón de tareas que siempre tengo pendientes ya no parecen tan apremiantes como ayer y encima las hago igual de bien.

Tanto esfuerzo invertido en el pasado para lograr lo mismo dejándome llevar. Qué gusto, oye.

Aparentemente, una mala consecuencia de semejante actitud podría ser estarme perdiendo situaciones, personas, oportunidades interesantes. No lo descarto. Sin embargo, la localización de esos objetivos está acompañada por lo general de prueba y error. Mucha prueba y-afortunadamente- algo de error, como aquella ocasión en que salí a cenar con el amigo de un amigo y terminé llevándome a bailar a aquella ucraniana para quitarle de la cabeza la idea inducida por el susodicho de que, en este país, si sales con un tío y te dejas invitar a la cena y las copas, tienes forzosamente que acostarte con él y su colega. Valientes hijos de la gran puta.

Por tanto, arrío velas. Gano en tranquilidad, gano en concentración, gano en tiempo para invertir en lo que me apetece, pero sobre todo la ganancia se traduce en fuerzas a no desperdiciar en lo que me renta poco o nada.

La pérdida o la ganancia es una entelequia asociada a nuestra propia percepción. La propia percepción es una mentira temporal asociada a las hormonas, a la química, al contexto. A la mierda las percepciones.

Me gusta estar mejorando, me siento ligeramente más fuerte cada día que pasa, en muchos sentidos.

18
Nov
08

la sangre aguada

Dice el médico que sigo con anemia. Que los análisis están mejor, aunque sigo baja de hierro, que ocho reglas en tres meses me han dejado hecha un trapito y que la culpa es del stress.

… este vé una colilla en un cenicero, y en seguida deduce que alguien ha fumado. Fino, el colega.

Para paliar el asunto, mis padres me han regalado una batidora con accesorio picador (qué inventazo) que estoy utilizando para reducir a trocitos microscópicos unas cantidades exageradas de verduras que luego me aprieto entre pecho y espalda. Sobre todo, espinacas. Como no paro de zampar y las verduras no engordan, me estoy quedando lentamente en el chasis. Entre tanto, mis amigas más macrobióticas cantan a coro las excelencias de las algas como alimento aportador de minerales, así que me he puesto a investigar.

Y son un chollo, oiga.

A priori, vender mi alma a la dieta macrobiótica me hacía tanta ilusión como hacerme una serie de cortes paralelos en las axilas y cambiar el desodorante por vinagre, se me abrían las carnes al pensar en cómo decirle a mi señora madre, que lleva un mes y pico llenando tupperwares de lentejas con enjundia, que echase alga Dulse en sus guisotes al inicio de la cocción, y ya nos veía negociando si cambiar ese ingrediente por la punta de jamón. Sin embargo, noto claramente que me siento más fuerte (100 gramos de algas tiene el doble de hierro que cien gramos de lentejas y caben en el hueco de una muela) y además el alga Hiziki me aporta mucho más calcio que el que no obtengo de la leche (puaj)

Pero mejor todavía: con 1 gramo diario de alga Kombu obtengo el aporte suficiente de yodo para garantizar el equilibrio de las glándulas endocrinas, el cinc necesario para la correcta secreción y asimilación de la insulina, el hierro y el cobalto, encargados de evitar la anemia, o el silicio y el calcio, imprescindibles para fortificar los huesos, uñas, piel y cabello se encuentran presentes en las algas.

Resulta que también tienen clorofila, las más ricas son la Espirulina y el alga azul Klamath, y así activan las enzimas que intervienen tanto en la asimilación de los nutrientes para transformarlos en energía como en purificar la sangre e incrementar la formación de hemoglobina, evitando la contracción de los vasos sanguíneos y aumentando el rendimiento muscular y nervioso.

Y encima son baratas. El chollo definitivo, vamos.

Tengo la sana -sanísima, oiga- intención de acompañar los próximos chuletones de buey que me meta entre pecho y espalda con ensaladas gigantes de algas variadas y experimentar con algunas recetas que, lejos de parecer tan repugnantes como esperaba, tienen una pinta excelente. También voy a recibir para ello una clase de cocina, ya que al parecer la efectividad de esas lechugas marinas depende muy mucho de cómo sean preparadas. A jugar a los cacharritos, venga.

Lo más curioso de este asunto es que hace unos días publiqué este post pero lo quité en seguida para poder reescribirlo, pero los agregadores RRS lo captaron y hubo gente que lo visitó. Entre ellos estuvo Beor, quien me envió de inmediato y muy gentilmente la clave para entender por qué llevo casi cuatro meses tomando hierro y mis índices no hacen mas que bajar. La razón es que lo tomo en el desayuno, acompañado de un té y unos zumos, pero los taninos del té inhiben la asimilación del hierro. Ya podía comerme las vigas en bocata, la madre que me parió.

No puedo parar de agradecerte el detalle, corazón. Me has quitado del cuerpo una buena ración de susto.

Esta mañana he recibido el resultado del último control y aunque aún me muevo en el percentil más bajo, estoy mejorando claramente. Jolgorios y zapatetas, mis queridos individuos :-)

13
Nov
08

Televisión basura

La tele ya no es una nevera. No es algo que se abre porque dentro, muy a la vista, hay un producto a punto de hacer mal olor. La tele ya no son dos cadenas. Hoy la televisión se parece más a un supermercado que a un electrodoméstico. Para encontrar lo que nos gusta tenemos que caminar mucho, comparar, descartar, escoger. Las peores marcas y las mejores están en el mismo espacio. Los sabores exóticos y los yogures caducados. Todo convive.

Desde mañana, por ejemplo, y todos los sábados a las 22:20, la Fox emite la primera temporada completa de Los Soprano en sesión doble. El espectador puede estar allí, disfrutando de una obra de arte popular, o puede estar en otra parte, quejándose de unos tertulianos que le hacen preguntas morbosas a Pajares o a Falete.

Pero por favor, que este segundo grupo, el lunes, no hable ya de ‘televisión basura’. Porque desde hace años hay opciones, hay enorme menú. Quizás deberíamos redirigir el epíteto: ‘Espectador basura’, por ejemplo. El que, por pereza, confunde un gran supermercado con una nevera rancia.

Hernán Casciari en Espoiler, blog de análisis televisivo que me ha endulzado la convalecencia de la anemia tanto con sus críticas y sugerencias sobre la oferta televisiva europea y americana, como mediante los enlaces para su descarga mediante cliente Torrent o eMule. Impagable.

Siguiendo su recomendación, he comenzado a ver In Treatment, y todavía no salgo de mi asombro: en términos interpretativos, es de lo mejor que he visto en los últimos años.

Pero no acaba ahí la cosa. Trece episodios de virtuosismo en el tratamiento de la línea temporal, aderezados con la actuación de una Glenn Close insuperable: Damages, una serie de abogados en la que no sale ni un solo juicio y donde te das cuenta de que interpretar a Cruella de Vil o a la marquesa de Merteuil solo fué calentamiento. Es una hija de puta sublime.

Se me acumulan los episodios, las temporadas, las sugerencias y los experimentos. He dejado de lado Swingtown porque ya no doy abasto, aunque me recuerde tanto al ritmo de los primeros episodios de Six Feet Under, lo cual es comparable a enrollarte a los 35 con un tío cuyos besos te saben a lo mismo que aquellos que te dabas a los catorce en un portal. También tengo a medias True Blood, serie de vampiros que te transporta al aire que se respiraba en Twin Peaks cuando aún éramos ingenuos y no sabíamos que se iba a convertir en un refrito lisérgico. Y en Enero vuelve Lost.

Ahora, que vuelvan a preguntarme por teléfono si quiero una oferta de millones de canales basura por el módico precio de no sé cuántos euros al mes y una estantería entera de mi salón. No, gracias: va a soportar el doblaje, los horarios intempestivos, los reajustes en la programación según el índice de audiencia, la publicidad metida con cuña y los guiones de Los Serrano tu prima la del pueblo, mientras comparte sofá, palomitas y aburrimiento con Rita, the flamenco singer.

06
Nov
08

Frankly, my dear, I dont give a damn

frankly-my-dear

Algunos detalles interesantes sobre el título del post aquí

Ultimamente me tropiezo con relativa frecuencia con debates improvisados sobre la sinceridad, su naturaleza y el alcance de su conveniencia en cada situación. Un ejemplo es la charla del sábado pasado, donde diseccionamos levemente las relaciones paralelas y los conflictos que se originan al hacer partícipe o no a tu pareja, otro es el blog de Earendil, que lidia con los conceptos de honestidad y sinceridad alumbrando sobre sus diferencias, y en las paredes de mi casa aún rebotan ecos sobre mentiras, verdades y matices deseables en cada caso. Por tanto, voy a reflexionar un ratito en voz alta al respecto.

La honestidad es un concepto subjetivo que depende de las circunstancias de cada uno. Su interpretación puntual es potente y por tanto tan útil como peligrosa, al tiempo que depende de la voluntad y la capacidad de discernimiento de quien la invoque. Esa es una de las razones por las que cada uno elegimos un ramillete de personas a quien permitimos que nos acompañen y apoyen emocionalmente, porque confiamos en su criterio: en el criterio con que aplicarán esa honestidad, la matizarán y nos impregnarán de vaselina y polvitos de talco cuando crean que nos va a doler su aplicación.

Esas personas son, obviamente, potencialmente falibles. Si nos obcecamos en considerarles como vigías de nuestro bienestar a tiempo completo, podemos encontrarnos con la desagradable sorpresa de que en el momento en que tropecemos y nos caigamos de culo, no solo no nos hayan avisado de que la esquina de ese adoquín sobresalía de la acera, sino que en lugar de correr a mimar nuestra rabadilla maltratada les pillemos a lo suyo y sin ganas de complicaciones. En general, la disponibilidad de esos elegidos hacia nuestras cuitas puntuales se considera signo de gran amistad, y se celebra con confidencias indiscretas, despatarre emocional, cabeceo hipnótico y disertaciones pseudo filosóficas acompañadas del cotilleo más cruel si hay terceros involucrados.

Cuando dichas disertaciones versan sobre el propio ombligo, entra en juego el término Sinceridad. “Solo te pido que seas sincero” es una de las frases más tramposas que podemos escuchar en los parques y bares de nuestra geografía, ya que la ejecución de esa sinceridad está directamente condicionada a lo que cada uno quiere oir. No me digas que estoy más gorda. No me digas que fantaseas con tu amigo. No me digas que a veces me consideras un pesado, una petarda, un prepotente. Limítate a regalarme los oídos con frases dulces alternadas con una pizca de sal para darles algo de verosimilitud, y déjame de sinceridad descarnada.

Es esto honesto?

Si lo que se pretende es lograr el bienestar y la felicidad ajena, es un buen camino para comenzar a lograrlo. Las personas tenemos una tolerancia escasa ante las verdades a bocajarro, lo cual camina de la manita con nuestra exhuberante capacidad para engañarnos a nosotros mismos (ojo: si uno se engaña a sí mismo negándose a ver la realidad, es lícito, pero si le engañan los demás es intolerable. Toma traslación de responsabilidad con dos cojones) herramienta que ya he señalado otras veces como la candidata perfecta a llave de la felicidad y el éxito inmediatos. Transmitir el contexto de una actitud propia, de un pensamiento, de una decisión, no es tarea trivial en la mayor parte de los casos, ya sea porque la situación no acompañe, porque nuestro interlocutor tenga la cabeza en otras cosas, o simplemente porque no nos salgan los argumentos adecuados. Se me ocurren mil razones más, pero en esencia es la misma vaina: no siempre la verdad es bienvenida, en todo o en parte.

De forma que, en lo que a mi respecta, me quedo con la honestidad que presupongo a las personas que he elegido, y con la esperanza de que en virtud de ella sigan salvaguardando mi culo maltrecho como hasta ahora. No hace falta que me digan la verdad todo el rato ni a toda costa. Solo, que me sigan cuidando y queriendo.

PD: Gracias, Ear, por el esfuerzo enorme de (honestidad/sinceridad, táchese lo que no proceda) que realizaste el martes delante de mis narices. Soy afortunada por tenerte de mi lado. Y reconozco abiertamente que los tienes cuadraos :-)

05
Nov
08

Chapa y pintura

Acabo de terminar con la séptima regla de los tres últimos meses. Ya sé que lo normal es tener una al mes, pero nunca he sido una chica convencional y últimamente me ha dado por convertirme en una factoría de endometrio. Qué le vamos a hacer.

Tengo controladas las causas, los médicos están tranquilos y salvo un pequeño aporte de ceronegativo que recibí el otro día y un botecito de quelato de hierro que no me abandona ni de noche ni de día, las consecuencias del asunto están perfectamente controladas. Las consecuencias físicas, quiero decir.

Nunca me había sentido tan débil, tan vulnerable, tan impotente. No puedo coger peso ni hacer esfuerzos, y eso, para una tanqueta urbana como la que suscribe, es un asunto difícil de gestionar. Hasta ahora no me había dado cuenta de hasta qué punto baso el recuento de mi potencial en la evaluación de mi caudal de energía, casi siempre repleto y aparentemente inagotable, pero ahora que lo tengo lleno de peces panza arriba que saltan y boquean he aprovechado para explorar las ventajas del famoso “tomarse las cosas con calma”. Qué ejercicio, oiga.

Y es que otro problema añadido es la percepción personal del entorno: me noto débil, y constantemente tentada de magnificar los problemas hasta hacerlos más grandes de lo que en realidad son, casi puedo ver cómo ellos creeecen y creeecen mientras yo me hago pequeñiiita, pequeñiiita. Dicen que las personas con escasa imaginación soportan mejor los interrogatorios y las torturas, porque no tienen capacidad de anticipar lo malo que se les avecina: pues una versión doméstica de ese asunto es justo lo que ando experimentando tumbada en la cama 16 horas al día. Cada vez que me asomo por la ventana y compruebo que el mundo no se ha parado en seco y viene a por mi amenazante, me doy dos collejas y suspiro aliviada. Tengo la nuca hecha un Ecce Homo.

Así que, si me notáis más mimosa -o directamente más ñoña- de lo habitual, si me véis con aspecto cansado, ajado -o triste, según mi jefe- ya sabéis por qué es. La actitud reflexiva tendrá que ver con el constante ejercicio de dilucidar qué parte de mi percepción es real y cuál inducida por la debilidad. Los brazos de par en par son para recibir abrazos, eso no tiene ningún secreto.

La semana que viene empiezo una ITV médica para que me aseguren con dos dedos de la mano derecha extendidos sobre el corazón que en esencia estoy sana como una pera. Y lo que falle, al taller. También me he comprado un disco duro con una jartá de Gigas para digitalizarme y guardar un backup por si las moscas, y en cuanto pille dos días libres me largo de Madrid a cualquier sitio donde me acojan. Creo que no se me escapa nada.

… porque a finales de este mes abren las pistas de nieve, nenitos y nenitas, y no pienso dejar que me pillen en bragas y lloriqueando :-)