Archivos para Diciembre 2008
Así va el país
A cada cual, lo suyo
… Como las paga el vulgo, es justo
hablarle en necio para darle gusto
Dicho con tino por el insigne Lope de Vega
A veces me molesta que me piensen las frases sin avisar. Esta no es una de ellas.
Do it yourself
Hoy enlazo un par de manuales en descarga directa, que os serán muy útiles.
El primero es “El horticultor autosuficiente”, de John Seymour (ed.1978) una guía práctica para el cultivo de hortalizas, árboles frutales y plantas aromáticas en un huerto doméstico. Contiene unas ilustraciones preciosas e información sobre elaboración de fertilizante, construcción de invernaderos, y realización de conservas o mermeladas entre otras muchas tareas prácticas.
John Seymour (1914-2004) fué una influyente figura del movimiento de autosuficiencia, defensor del ecologismo y activista contra el consumismo, la industrialización o los alimentos transgénicos. Su bibliografía es extensa y variada, y gran parte de la misma ha sido traducida al castellano, en particular los manuales prácticos sobre horticultura, cultivo y vida autosuficiente.
En segundo lugar, os ofrezco el manual Hazlo Tú Mismo (recupera tu vida) editado por la Federación Anarco Punk y que explica en detalle algunos procesos útiles, como por ejemplo:
- Como montar un taller de serigrafía
- Crear una radio libre
- Reciclaje de papel
- Horno de barro
- El huerto
- Sustitución del huevo
- Cambio de aceite de un coche
- Cómo falsificar tickets de Metro
- Cómo conseguir Diésel
- Haz tus parches y chapas
- Costura
- Tintes naturales
- Tampones y productos de limpieza e higiene
- Crema de manos y sales
- Receta contra pulgas
- Elaboración de pegamento
- Elaboración de cerveza
- Encuadernación
- Juguetes y títeres de cartón piedra
- Arreglo de cd’s rayados
- Minimizar la resaca
Ya tenéis con qué entreteneros. Cándido y Alfonso, sobre todo: disfrutadlo a gusto
Todo lo anterior fué obtenido en la estupenda web Sin Dinero, que generosamente recopila a diario un montón de trucos, consejos y recursos para luchar contra el consumismo, facilitándonos la gestión de nuestros presupuestos.
La cara dura de la crisis
Las épocas de crisis son ocasiones idóneas para debilitar y resquebrajar los derechos laborales conquistados tras años de luchas y reivindicaciones. Ahora tienes miedo de perder el trabajo así que me vas a hacer horas extra gratis y me vas a aceptar una rebaja de salario y me vas a llamar “señor” si te lo pido, o a la puta calle, donde hace mucho frío.
Visto en El Guionista Hastiado.
Estoy hasta el mismo gorro de oir hablar de crisis. Lo único bueno del asunto es que se ha hablado tanto del asunto, que para editar un post no tengo mas que ir copiando, pegando y citando a las fuentes que mejor me parezcan.
Los ricos viven igual en todas partes. Las clases medias, en función de la tecnología del momento. Y los pobres, en función del PIB del país.
Oído por ahí.
Pero no pasa nada, hombre. Dentro de poco vendrán nuevos salvapatrias a explicarnos que la cosa está fatal, que a estas alturas poco pueden hacer y que hay que apretarse el cinturón resignadamente. Al fin y al cabo, quién iba a saber que las cosas acabarían así?
La crisis no la hemos provocado nosotros, así que no nos vengan con el cuento del lobo. Antes de venir a putearnos, que saneen sus cuentas, que le den trabajo a sus fijos inoperativos, que averigüen qué trabajo real realizan los 20 tipos que más cobran de la empresa, y que reduzcan los viajes a simposiums, la quinta estrella de los hoteles, los puticlubs y la farlopa y las primeras clases de los business. Y luego, ya, si quieren, nos apretamos un poco el cinturón entre todos, y nos comemos medio bocata.
Visto en el mismo sitio.
Desde Fernando VII, no hemos levantado cabeza. Estoy hasta los huevos de oir hablar de crisis.
Traspiés
A veces las cosas se despatarran en mitad de la acera sin previo aviso. No pasa nada: luego se levantan, se sacuden el polvo del culete y siguen mirando escaparates tan panchas, como si nunca hubieran resbalado.
El intervalo entre el tropiezo y la normalidad tiene aparejada una pequeña ración de susto que hay que espantar con energía para que no le entren delirios de grandeza y nos llene las fachadas de luces de alarma.
Fuera, fuera. Lárgate, estúpido.
La vida en movimiento
Tras años y años de intentos sin resultado, por su parte y por la nuestra, al fin mi amigo Hermes ha decidido volver a España.
Cada vez me salen más cosas que hacer en Barcelona, y me relamo solo de pensar lo cerca que le tengo ahora.
Bienvenido, maravilla. Este país de mierda es un poco mejor contigo dentro.
Andamios
Hace bien poco hablaba de la felicidad que se esconde en las pequeñas cosas.
Hoy me encuentro en tres sitios distintos con un meme precioso, que habla de momentos felices.
Hace poco, aunque parezcan décadas, alargué la mano y me sorprendió la calidad y la voluntad de los asideros que encontré.
Hoy me miro por dentro el ombligo y veo complacida que no los necesito. Será porque sé que están.
Todos los años, cuando se aproxima la navidad, caigo de morros en un estado de cinismo melancólico que me tienta a hacer balance de lo bueno y bueno. Me lo tengo dicho, pero todo lo que he conseguido hasta la fecha es que no me pille por sorpresa. Por tanto, no pienso resistirme: tanto da pegarse contra algo efímero como dejar que pase, y cuesta mucho menos esfuerzo.
Con la excusa del melancólico cinismo en cuestión, aprovecho para deciros a todos, a la cara y sin el menor pudor, que soy consciente de cuánto habéis hecho por mi durante este año eterno, y os agradezco en el alma que hayáis aguantado hasta el final del año y del proceso. Mi agradecimiento es un saco sin fondo ni fecha de caducidad. Además, se retroalimenta, es completísimo.
Os quiero y os necesito mucho, estupendos.

