Llevo sin actualizar tanto tiempo que me apetece más hacer una vista global de la situación que parir un texto gafapasta y reflexivo. Por tanto, en clave de teletipo:
+++ Vendí mi antiguo portátil a una incauta obteniendo un 400% de beneficio en la operación.
Con lo que saqué y una inesperada subvención, me he comprado un notebook que me permitirá olvidarme de la mitad de las contracturas que antes lucía en el cuello y los hombros. Monísimo oiga. En casa doy uso a la enorme pantalla que antes solo usaba para ver películas, aunque para resolver el problema de intentar meter todos los dedos de las manos en ese minúsculo teclado he tenido que comprar un adaptador PS2/USB. Equipo y adaptador caben de maravilla en cualquiera de mis insondables bolsos, estoy más contenta que unas castañuelas.
+++ Hace dos semanas asistí al ensayo de la performance que ofrecen Eris y Zío, un elegante recorrido en clave lésbica por las más conocidas disciplinas del BDSM. Os la recomiendo vivamente.
Ésta y otras fotos del espectáculo, aquí.
+++ Y por qué me perdí la performance? Pues porque me fuí a ver la exposición de Murakami en el Guggenheim, que no me gustó casi nada. El supuesto arte manga me deja fría, me resulta plano, en exceso simple y poco evocador. Sin embargo, pude pasear por una de las salas de la exposición permanente, donde Richard Serra ofrece un esquema megalómano de geometría y texturas creando unos curiosos efectos de percepción cuando te introduces en alguna de las enormes piezas y pruebas a cantar o a acariciarlas. Me hubiera quedado la tarde entera dentro de la elipse.
+++ Por fin hemos arrancado la organización del Taller de Sexualidad Básica que inicialmente se impartirá solo para mujeres. Dado que en este país se folla poco y mal, este taller viene a intentar paliar un poco esa circunstancia, pero ya os lo argumentaré cuando lo tengamos rematado. Estoy francamente contenta con la implicación de mis socias y con la composición del equipo: salga lo que salga de este proyecto, el tiempo invertido va a merecer la pena.
+++ Al hilo de la proyección de futuro de lo anterior y de muchas otras cosas que me bullen en la cabeza, he comenzado un máster en administración, gestión y comercialización de empresas para autónomos. Confío en que me cuente cosas interesantes, porque no solo es un tema que me interesa sino que soy coordinadora de su impartición a distancia y su certificación a través de una conocida universidad. Por tanto, me juego las habichuelas doblemente con la calidad del producto. A empollar, nena.
+++ Acabo de volver del Viñarock, donde he visto un concierto estupendo y varios de relleno, he saludado a viejos amigos y me he vuelto a asquear comprobando lo guarra que es la gente. Mierda de oferta hotelera saturada.

También he disfrutado de una compañera de viaje excepcional -como en casi todo lo que hace- cuyo entusiasmo ha endulzado el fin de semana hasta hacerlo francamente memorable. Es un lujo compartir tiempo contigo, princesa.
+++ Estoy abierta a todo tipo de proposiciones, tanto desarrollo de proyectos como para ocio y tiempo libre. De momento, está en ciernes una escapada a bucear (cuéntame, Rapun) a mediados de este mes, ando organizando una sesión de multiaventura (rafting, barrancos, buceo) y me he apuntado a clases de baile, más para morirme de risa que para bailar, visto lo visto. 
Además, este fin de semana hemos retomado (pooorfiiiiiiinnnn!!!) la partida de rol que llevaba aparcada casi un mes, en la que nuestro sádico máster me ha hecho bajar de la nave espacial Punk-ki para acabar cubierta de mugre tras rastrear las alcantarillas de media ciudad. Me cago dos veces en los flash back.
+++ La semana pasada, mi profesor de hípica me felicitó expresamente por un ejercicio especialmente bien ejecutado, una combinación de vertical y volea de 1.30m. de altura optimizando un giro de 270 grados entre ambos esfuerzos. Caballo y jinete recortamos correctamente el terreno, dosificamos acertadamente potencia e impulsión, y nos recibimos colocados y con el peso aplomado en el eje. Cadenciados, como bailando un vals.
Tras cuatro años sin subirme a un caballo, haber desarrollado correctamente este aparente galimatías me llena de orgullo hasta reventar las costuras de la camiseta. Gorda, hinchada y satisfecha.
+++ Anímicamente estoy cada vez más contenta ya que los nubarrones que me agobiaban hasta hace poco han sido barridos por el viento del norte. Tengo una deliciosa sensación de ligereza: será que ha salido el sol.
+++ Os dejo. Me voy a comerme una lubina, que este cuerpo no solo vive del aire