Las vacaciones no se han acabado, pero tampoco continúan. Estoy atascada en un impasse de trabajo inesperado y fuera de guión que me está enredando el mes de Agosto. Menos mal que no dejan de pasar cosas a mi alrededor.
+++ Los Golfos con Principios montaron un picnic en el Retiro para hacer más llevadero el calor de Agosto. Lejos de resultar un sarao divulgativo, una tertulia sesuda o un evento multitudinario, reunió a menos de una docena de personas con el ánimo tranquilo y ganas de pegar la hebra. Acabamos comprobando que, si el BiClub prospera, no será por la destreza ni el carisma de sus relaciones públicas.
+++ Entre medias, hice de anfitriona salvavidas para un visitante inesperado. A veces, no hay como estar en el momento y en el lugar adecuado para que tu casa se convierta en un oasis. He descubierto que se puede querer Cum Laude a las personas: vivir para ver.
+++ Llevo todo el verano jugando a rol, mitad en los Encuentros Roleros Andaluces y mitad en las Jornadas Tierra de Nadie, y ahora ando por la casa medio esquizofrénica, sin saber si esta tarde me toca ser hombre lobo, investigador del CSI o cirujano barbero. A veces despierto en mitad de la noche y veo las paredes repletas de chapitas metálicas y acreditaciones de entrada, reminiscencia de las tareas de montaje y apoyo a la organización que me marqué de forma previa a las jornadas. Se me han puesto unos músculos de camionero de tanto cargar mesas que da gloria verme.
Durante estos días he jugado algunas de las partidas más rotundas que recuerdo. Entre otras:
- Una estimulante partida de Aquelarre bajo la impagable dirección de Ricard. Qué delicia de ambientación.
- El sábado por la mañana fuí Inocente y me comí los lacasitos. Quise morir de risa con el personaje gitanillo de Sabas.
- Por la tarde continué la partida de Slang del año pasado, coincidiendo con otros dos jugadores que guardaban tan buen recuerdo como yo. Terminé la partida dudando si echar la llave a la sala, atar a todo el mundo a las sillas y obligarles a seguir jugando un mes entero.
(Releyendo lo anterior, creo que lo más inteligente que puedo hacer es presentarme en la puerta de la editorial NoSoloRol y sentarme en el felpudo hasta lograr que me adopten. Ains.)
- Por la noche, descubrí qué tiene en común Sancho Panza con una preñá a caballo, reventando de risa mientras jugaba a Time’s Up. Si os decidís a probarlo algún día, es imprescindible que elijáis a Nur como pareja: la mímica nunca volverá a causaros el mismo efecto.
Y como dato rotundo, la cara de Imperator mientras veía sus regalos de cumpleaños. No sé si le gustaron más a él sus regalos que a nosotros su reacción, o viceversa. Pero Nur lo cuenta mucho mejor.
Mención aparte merece la partida inconclusa que jugamos fuera de programa y entre amigos la última noche. Creo que nunca he creado un personaje que haya caído tan mal desde el principio -cuarentona, maruja, histérica, obesa, pija y del PP- pero cuadraba bien con el equipo de periodistas que, tras volver de un viaje de trabajo a Thailandia, descubrieron que alguien había estado viviendo sus vidas durante ese tiempo. Usando su ropa, leyendo sus libros, realizando su trabajo, disfrutando de sus amigos. Nadie les había echado de menos.
Si ya tenía razones suficientes para no querer volver a casa y recuperar mi rutina, la premisa de “¿Quién vive mi vida?” no hizo sino empeorar la situación: lástima que, a las cinco de la mañana, abandonásemos el juego de puro agotamiento.
+++ A finales de este mes me exiliaré unos días para verle las enaguas a una isla. Tengo los billetes ya comprados y a mi acompañante momentáneamente exiliado en Croacia, por lo que si finalmente no logra venir, buscaré candidatos para travestirse de biólogo dulce y calvorota con el fin de no perder la reserva. Imprescindible saber bucear.
Zor: finalmente iremos del 26 al 31. Os animáis Eris y tú?
+++ Tal como algunos habéis notado, he inhabilitado temporalmente los comentarios del blog. Como ya sabéis dónde encontrarme, dejaremos las explicaciones para otro momento. Soon.
+++ Me he echado un compañero de piso que, de momento, parece un tipo sensato.
Al día siguiente de conocerle, le dí unas llaves de la casa y barra libre hasta Septiembre confiando en el estupendo feeling que me dió desde el primer momento, y mi regreso inesperado no arrojó ni siquiera el saldo negativo de un triste plato sucio. Hasta el momento parece todo un acierto, lo cual coloca una pesa de dos kilos en el platillo de la balanza que corresponde a las cosas cojonudas que me van pasando.
Lo único malo es que aún tengo algunos hábitos adquiridos durante tantos años viviendo sola que debo eliminar. Además, como desconozco sus horarios y el muchacho es discreto y silencioso, nunca sé cuándo está en casa, por lo que intento ir de puntillas a todas horas no sea que ande durmiendo y le despierte.
Adaptación rulez.
+++ Al igual que todos los veranos, se me está llenando el zurrón de amigos nuevos, proyectos nuevos, energía a cubos y ganas de moverme. Ganas de moverme. Ganas de moverme. Otoño e invierno se prevén complicados y repletos de cambios drásticos, pero aún queda mucho verano que comerse a mordiscos.
Ñam.